Aunque los datos están en el centro de la mayoría de estrategias digitales, muchas organizaciones aún no logran monetizarlos. El problema no es la ambición: es la preparación. Analizamos por qué tres de cada cuatro responsables de datos admiten no estar listos para convertir la información en valor real —y qué pueden hacer TI y RRHH al respecto.
Un desajuste entre expectativas y realidad
En un reciente estudio mundial, un porcentaje muy alto de Chief Data Officer (CDO) reconocen que, a pesar de las inversiones en IA y analítica, sus organizaciones no están preparadas para monetizar los datos.
Muchas empresas tienen claro que sus datos pueden ser una ventaja competitiva. Sin embargo, las dificultades técnicas —datos dispersos, falta de calidad o integridad, silos informativos— siguen siendo obstáculos importantes.
Además, la carencia de talento especializado se vuelve un freno considerable: casi la mitad de los CDO señala que atraer, desarrollar y retener profesionales con competencias avanzadas en datos es un reto clave.
¿Qué falla cuando hablamos de monetización de datos?
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Madurez de los datos inadecuada: tener datos no estructurados, desorganizados o incompletos impide generar insights confiables. Sin datos bien gobernados, cualquier proyecto de IA o “data-driven” parte con desventaja.
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Dependencia excesiva de tecnología sin estrategia clara: invertir en plataformas, IA o herramientas analíticas sin definir un modelo de negocio detrás puede ser un callejón sin salida.
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Talento escaso o desalineado: muchas compañías no cuentan con perfiles adecuados —analistas de datos, data engineers, arquitectos de datos— o no saben cómo integrarlos con otras áreas (negocio, operaciones, RRHH).
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Cultura organizativa débil respecto al dato: la falta de una cultura interna que valore la calidad, el uso ético y responsable de la información dificulta que los datos se transformen en activos valiosos.
Qué pueden hacer TI y RRHH para transformar el dato en valor
Para que los datos pasen de ser un coste a convertirse en un activo estratégico, es clave la colaboración entre TI y RRHH. Algunas acciones recomendadas:
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🧩 Definir una estrategia clara de datos: identificar qué datos existen, cómo se recogen, cómo se mantienen y para qué se usarán. Todo con una visión orientada al negocio.
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📊 Mejorar la gobernanza y calidad de datos: asegurar la integridad, coherencia y accesibilidad de la información. Esto implica limpiar silos, unificar fuentes y aplicar estándares de calidad.
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👥 Invertir en talento especializado: incorporar perfiles data-oriented, analizar el gap de competencias, ofrecer formación continua y potenciar la retención mediante rutas de desarrollo claras.
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🔄 Fomentar la cultura del dato: que toda la organización —no solo TI— entienda la importancia del dato, lo use con sentido, y colabore en su mantenimiento y valor.
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🚀 Orientar los proyectos hacia resultados reales: definir casos de uso con retorno claro (eficiencia operativa, nuevos productos, insights de negocio), no soluciones “porque están de moda”.
Beneficios cuando los datos se convierten en activo
Cuando una empresa logra alinear tecnología, datos y talento, los beneficios pueden ser muy reales:
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Mejora de la toma de decisiones —más rápida, informada y basada en evidencia.
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Nuevas fuentes de ingresos: productos de datos, servicios basados en datos, analítica avanzada.
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Eficiencia operativa —optimización de recursos, procesos automatizados, reducción de costes.
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Ventaja competitiva sostenible —capacidad de adaptarse antes, innovar más y diferenciarse.
Conclusión
Contar con datos no es suficiente: hay que gestionarlos, cuidarlos y convertirlos en un recurso estratégico. En un entorno donde muchos CDO admiten que no están listos para monetizarlos, la clave está en la madurez de los datos, la capacidad de los equipos y una visión compartida por toda la empresa.
Si TI y RRHH colaboran desde el principio —alineando datos, personas y negocio— pueden transformar esa brecha en ventaja: porque los datos bien aprovechados no solo informan decisiones, generan valor.

