El sector tecnológico español amplía su peso en el empleo y consolida una demanda sostenida de profesionales cualificados. Para las empresas, el desafío ya no consiste únicamente en cubrir vacantes, sino en identificar las capacidades que necesitan y competir por ellas con una propuesta convincente.
El empleo tecnológico mantiene una evolución positiva en España. El TIC Monitor de junio de 2026, elaborado por la Fundación VASS y CEPREDE, sitúa el núcleo de actividades TIC en una media de 745.564 personas afiliadas a la Seguridad Social durante 2025 y en 840.100 personas ocupadas según la EPA. Entre 2022 y 2025, el empleo creció a un ritmo medio anual del 2,4 %.
Los datos confirman la solidez del sector, pero también apuntan hacia una etapa distinta. Tras el fuerte crecimiento de los años posteriores a la pandemia, la actividad tecnológica avanza ahora de forma más moderada. En este contexto, la productividad, la especialización y la capacidad para atraer talento ganan peso frente al crecimiento basado únicamente en aumentar plantillas.
Más profesionales no significa menos dificultad para contratar
El aumento de la afiliación amplía el mercado laboral tecnológico, pero no elimina los desajustes entre las capacidades disponibles y las que demandan las empresas. La programación y la consultoría informática concentran cerca de dos tercios del empleo TIC, mientras siguen creciendo las necesidades vinculadas con inteligencia artificial, datos, cloud, ciberseguridad, automatización e integración de sistemas.
Por eso, una estrategia de contratación basada únicamente en publicar ofertas y esperar candidaturas resulta insuficiente para determinados perfiles. Las compañías necesitan definir mejor los puestos, distinguir entre competencias imprescindibles y deseables y ajustar sus procesos a un mercado en el que los profesionales especializados pueden comparar varias oportunidades.
También conviene revisar la propuesta laboral. El salario sigue siendo determinante, pero comparte protagonismo con la flexibilidad, el contenido técnico de los proyectos, las posibilidades de desarrollo y la calidad del liderazgo.
Planificar el talento antes de que aparezca la urgencia
Madrid y Cataluña concentran el 63 % del empleo y el 74 % del negocio TIC, aunque otras comunidades están ampliando progresivamente su actividad tecnológica. Esta distribución desigual abre oportunidades para la contratación remota, los equipos distribuidos y la búsqueda de profesionales fuera de los polos tradicionales.
La planificación permite decidir con tiempo qué capacidades deben incorporarse a plantilla, cuáles pueden desarrollarse internamente y en qué proyectos resulta más eficiente recurrir a especialistas externos o servicios tecnológicos.
El crecimiento del empleo TIC es una señal positiva. Aprovecharlo exige transformar los datos del mercado en decisiones concretas sobre selección, formación, organización de equipos y desarrollo profesional.

