Con el desembarco de gigantes electrónicos como Amazon Web Services, Google Cloud o Azure, la gestión de la infraestructura para empresas parecía haber cambiado para siempre. Pero hoy se detecta una tendencia creciente hacia lo que se denomina la “repatriación a la nube”, lo que significa que las empresas están replanteándose las soluciones en la nube para regresar a infraestructuras locales propias.
De hecho, una encuesta británica ha revelado que el 25% de las empresas del Reino Unido ya está llevando a cabo esa reversión en sus estrategias de infraestructura.
¿Las razones? Las brechas de seguridad y las expectativas no cumplidas.
En realidad, acudir a la nube se hacía para optimizar la carga de trabajo, pero quienes no llegaron a adaptar sus sistemas y aplicaciones a innovaciones como los contenedores y el clustering se han podido encontrar con resultados no deseados. Sobre todo s hablamos de costes asociados. Casi la mitad de las empresas encuestadas, en concreto un 43%, hablaron de sobrecostes sobre sus estimaciones iniciales.
Sin embargo, la repatriación tampoco es una fórmula mágica. La seguridad de las infraestructuras locales debe estar estrechamente monitorizada para evitar brechas y es necesario tener un equipo de expertos que gestionen con rigor y profesionalidad los servicios y datos.

