Este nuevo ciberdelito o ciberestafa amenaza combina el clásico fraude telefónico con la información extraída de internet.
Los datos son mareantes: sólo en 2023, España recibió más de 6.000 millones de intentos de ataques digitales. Y entre ellas, hay una que está adquiriendo renombre últimamente: el vishing, un tipo de estafa que se basa en la suplantación de la identidad de una empresa, organización o persona para obtener de nosotros información personal o sensible.
La palabra “vishing” es un anglicismo resultado de la unión de voice, “voz” y pishing, “pescar, lo que ya nos da alguna pista: el cebo está en un email o un mensaje con un vínculo o enlace que instala un software en nuestro móvil, tomando el control y robándonos, por ejemplo, nuestras claves bancarias. La solución, claro, es no responder a llamadas desconocidas y, en caso de duda, revisar bien que se trata de una comunicación legítima, por tedioso que pueda ser el proceso de verificación.
De hecho, nunca debemos entregar información personal por estas vías, salvo que estemos 100% seguros de a quien se la facilitamos. También es recomendable la configuración de un bloqueador de llamadas, aunque no se trata solo de un problema de los usuarios personales. Las empresas, instituciones y organizaciones deben estar alerta, sobre todo en las áreas de finanza y contabilidad, objeto de muchos ataques de hacking mediante la suplantación de identidad por medio de correos electrónicos.

