El 82 % de las empresas españolas prevé aumentar su inversión en transformación digital. Inteligencia Artificial, cloud y datos ganan peso, pero el presupuesto tecnológico solo genera resultados cuando existe capacidad para integrar las soluciones y profesionales preparados para convertirlas en negocio.
Las empresas españolas se preparan para una nueva fase de inversión tecnológica. Según un estudio de Var Group y Excellera Intelligence, el 82 % prevé aumentar su presupuesto de transformación digital y el 98 % considera importante disponer de una estrategia específica para abordarla. La investigación se realizó entre 309 empresas europeas con más de 10 millones de euros de facturación, 100 de ellas españolas.
Las prioridades también están evolucionando. La ciberseguridad continúa encabezando las preocupaciones actuales —la señala el 61 % de las compañías españolas—, mientras inteligencia artificial, cloud y gestión del dato concentran buena parte de las expectativas de inversión futura.
El presupuesto es solo una parte del proyecto
Comprar nuevas soluciones resulta relativamente sencillo. Integrarlas en la operativa diaria es otra cuestión. Los sistemas heredados, las vulnerabilidades de seguridad y la resistencia interna al cambio aparecen entre las principales barreras detectadas por el estudio.
Esto tiene una consecuencia directa para los departamentos tecnológicos: cada nueva inversión genera necesidades que van más allá de la herramienta. Migraciones cloud, proyectos de IA o nuevas arquitecturas de datos requieren profesionales capaces de desplegar, integrar, mantener y gobernar esas soluciones.
Por eso, antes de aprobar una inversión conviene analizar también si la organización dispone de las competencias necesarias para ejecutarla.
Tecnología y talento deben planificarse juntos
El crecimiento de la inversión puede incrementar la demanda de perfiles vinculados con cloud, datos, inteligencia artificial, arquitectura de sistemas, desarrollo, integración y ciberseguridad. No todas las empresas necesitarán incorporar estas capacidades de la misma manera.
Algunas podrán reforzar sus equipos mediante contratación permanente. Otras necesitarán especialistas para fases concretas del proyecto o apoyo de servicios tecnológicos externos. La decisión dependerá de la duración de la necesidad, el conocimiento disponible internamente y la criticidad de cada iniciativa.
El propio estudio ofrece una señal significativa: el 95 % de las empresas considera importante el componente de consultoría al seleccionar un proveedor tecnológico.
La inversión tecnológica, por tanto, no debería planificarse de forma aislada. Presupuesto, arquitectura, procesos y talento forman parte de la misma decisión. Las empresas que definan conjuntamente qué tecnología necesitan y quién será capaz de convertirla en resultados estarán mejor preparadas para aprovechar esta nueva etapa de inversión digital.

