La industria de las tecnologías de la información genera ingentes cantidades de datos que aumentan exponencialmente, impulsados por la computación en la nube, el big data, la inteligencia artificial y las redes 5G.
Los especialistas han lanzado la siguiente predicción: el almacenamiento de datos podría alcanzar la apabullante cifra de 17 zettabytes (ZB) para 2025, una cantidad de información que, en su mayoría, reside en sistemas de almacenamiento en disco o en cinta, lo que se conoce como “datos en frío”. ¿Pero cuál es el impacto medioambiental y cuáles las estrategias para reducirlo?
A día de hoy, sin ir más lejos, migrar datos de los discos duros (HDD) al almacenamiento en cintas moderno tiene el efecto de reducir nuestra huella de carbono, mejorar la sostenibilidad y, también, recortar gastos, pero los desafíos de la industria son grandes: aumento exponencial de la presión sobre los centros de datos, interrupciones en la cadena de suministro y la subida de los costes energéticos provocado por los conflictos globales, como la guerra de Ucrania o el conflicto en Oriente Próximo.
Reducir las emisiones de carbono es ya, afortunadamente, un desafío de alcance global. Según las encuestas más recientes, el 9% de los CEO colocan la sostenibilidad entre sus 3 principales prioridades comerciales y casi el 70% de las empresas del sector afirman querer invertir en nuevos productos sostenibles.

